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Conoce más sobre Óscar Expósito y Vytrus

Nombre, cargo y empresa.

Mi nombre es Òscar Expósito y soy CEO, cofundador y Director Científico de Vytrus Biotech.

Háblanos sobre la empresa en la que trabajas. ¿Cuál es su historia y valor diferencial en el sector de la belleza?

Vytrus Biotech nació en 2009 como spin-off de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, dentro de un grupo de investigación con más de 40 años de experiencia en la tecnología de cultivos celulares vegetales. A través de estos cultivos, la empresa centra su actividad en el desarrollo, producción y comercialización de ingredientes activos naturales de alto valor añadido, principalmente en el mercado cosmético, y también en el sanitario.

Somos una compañía con un gran background farmacéutico y comenzamos a aplicar estos estándares al mundo de la cosmética. La innovación de nuestra tecnología nos permite trabajar con una plataforma diferente: las células madre vegetales como materia nueva.

En Vytrus, nuestra filosofía no se centra en la simple búsqueda de un antiarrugas. Observamos aquellas cosas extraordinarias que la naturaleza hace. Vemos cómo las plantas, gracias a sus habilidades, son capaces ellas solas de solventar ciertos problemas, y nosotros adaptamos ese proceso fisiológico vegetal a la cosmética en nuestro beneficio.

¿Qué implica tu día a día en la empresa?

¡Muy variopinto, diverso! Como director científico y CEO de la empresa, soy corresponsable de la estrategia de la empresa. Y fundamentalmente, lo que me apasiona y a lo que dedico gran parte de mi tiempo es a la conceptualización y creación de nuevos ingredientes activos cosméticos.

Mi gran reto desde que fundé Vytrus junto a mi amigo Albert Jané fue aprender a delegar, rodearme de gente buena y con gran talento, y dedicarme a aquello a lo que realmente suponía valor añadido para Vytrus. En mi caso, aporto en creatividad, ilusionar y explicar historias al equipo, crear e innovar.

¿En la situación actual, estáis apostando por la transformación digital?

Absolutamente. A nivel general, ya veníamos impulsando el cambio digital en la compañía y el impacto de la pandemia ha sido el último empujón para vertebrar nuestros pilares en lo digital. Si bien el contacto con las personas es imprescindible, el mundo digital puede dar mucho de sí, y es una gran oportunidad para continuar apostando aún más por la sostenibilidad. Creemos en el contacto con las personas, pero se puede combinar con otras prácticas más innovadoras y sostenibles.

Además de los diferentes procesos organizativos, estamos aplicando esta transformación digital a nuestras áreas de ventas y marketing, impulsando el formato digital en la comunicación y promoción de la compañía.

¿Crees que la sostenibilidad es una tendencia o una realidad ineludible?

Sin duda, una realidad ineludible. Históricamente, la sostenibilidad ha sido una cuestión de posicionamiento de marca y un valor más dentro de la empresa. Hoy en día, siendo cada vez más conscientes de los problemas ambientales y el impacto que nuestra actividad y nuestra propia existencia tiene en el planeta, la sostenibilidad es condición indispensable para la industria actual y de futuro, un pilar y eje central dentro de la organización. La industria debe tener en cuenta su impacto en la naturaleza, sus recursos limitados, y ser responsable tanto dentro como fuera de la compañía.

¿Qué retos afronta el sector en los próximos años?

Un cambio importante que ya tiene lugar y seguirá marcando las agendas es entender cómo funciona realmente nuestra piel y nuestro organismo. Hasta ahora, la cosmética consistía en embellecer la piel y hemos descubierto que la cosmética puede y debe tener efectos beneficiosos también para la salud de nuestra piel.

Por otro lado, los últimos avances en neurocosmética han demostrado que la piel y el cerebro están conectados y que se pueden hablar. Un reto será cómo hacer que la cosmética te haga estar mejor, sentirte feliz.

Un gran dilema será qué podremos reivindicar también a nivel regulatorio. La cosmética está dando pasos agigantados en el bienestar personal y esto supondrá un reto para el sector.

Y creo que otro tema clave será el uso de conservantes. La manera en que se fabrica y concibe un cosmético hoy será muy diferente a lo que se hará en el futuro. De aquí a un tiempo puede que veamos cosméticos que se conserven en nevera, con una caducidad más corta, acercándonos más a la industria farmacéutica. Cosméticos que sean más compatibles con la vida microbiana. Tener productos seguros, eficientes y respetuosos con el nuevo paradigma: la microbiota es imprescindible para la salud de la piel.

¿Cómo atraer talento y retenerlo en una época tan compleja?

En Vytrus tenemos mucho talento y esto no es casualidad. El talento hay que promocionarlo además de atraerlo. Se atrae cuando presentas un proyecto inspirador, ambicioso y en el que la gente cree y lo siente. Si tú crees, ellos creen.

Lo más difícil: mantenerlo. Hay que considerar a la persona en todas sus dimensiones. Comprender sus necesidades, intereses, asumir que las personas cambiamos en el tiempo. La dimensión humana es uno de los pilares de Vytrus, con el fin de cuidar al equipo y mantener el sentimiento de pertenencia.

Siempre decimos que las personas vienen a Vytrus por un gran proyecto ilusionante y se queda por el equipo: compañerismo, consideración, estar bien en su puesto de trabajo y una comunicación abierta y transparente. Es una parte intangible de su recompensa por quedarse con nosotros.

¿Qué os aporta formar parte del Beauty Cluster como entidad y a ti como profesional?

Como entidad, Vytrus ha descubierto un múltiple abanico de ventajas: gran visibilidad en el sector, formación relevante para nuestro equipo, networking con el resto de players de la industria, y un importante acompañamiento en misiones y en ferias cuando comenzamos a introducirnos de lleno en el sector cosmético. ¡Sois grandes compañeros de viaje y amigos y nos habéis ayudado a tener presencia en el sector!

A nivel profesional, ser parte del Beauty Cluster me ha aportado también mucha visibilidad y sobre todo y lo más importante: me ha hecho sentir bien y se me ha valorado como profesional. Jamás he sentido que se me tratara de forma diferente a otros profesionales de compañías de mayor peso en el sector. El Beauty Cluster me ha tratado como persona, desde la esfera más humana, y esto es algo clave que debe tener un agente dinamizador del sector como sois vosotros.

Entrando a detalle, he aprendido mucho gracias a vuestras iniciativas (los Beauty Innovation Days, los informes Beauty Market Watch, etc), además de vuestros talleres y seminarios. ¡Para mí, sois un referente hacer que pasen cosas, gracias a vuestras ganas y pasión!

Volviendo a ti. ¿Cómo aterrizas en el sector de la belleza?

¿Sinceramente? ¡Por casualidad!

Mi perfil es 100% científico botánico y vimos que nuestra tecnología tenía aplicación en sectores como el farmacéutico. En este ámbito, había inversiones iniciales importantes y vimos que en cosmética también podíamos aportar mucho valor y el camino para llegar era más asequible.

Descubrimos que, dentro de la industria cosmética, había también un alto estándar técnico y científico, mucho talento y muchas personas que trabajan para hacer las cosas bien y de forma rigurosa y segura. Un sector muy profesionalizado que cumplía con nuestros objetivos y nuestra filosofía.

Hablando de ‘belleza’, ¿Cómo la definirías?

La belleza no es una visión frívola o superficial. Es algo más holístico en una persona. Aquí me atrevería a hablar de la belleza emanada: es que se siente feliz, que lleva una vida consecuente con sus valores, una persona que se quiere y se respeta. Que es bella, no solo por fuera, sino también por dentro.

Cuando eres feliz y vives acorde a tus valores y sentimientos, tu mirada es diferente: transmites paz y bienestar, ríes más y eso tiene impacto directo en tu piel. ¡Si te sientes bien, estás guapo, en definitiva!

Un ejemplo análogo vendría a ser cuando una persona está enamorada: irradia felicidad y su piel lo refleja.

¿Algún hobby, superpoder o pasión escondida que quieras compartir?

¡Me encanta bailar! Anteriormente, he competido en baile de salón y es una mis pasiones, que me ha aportado mucho, conocer gente, sentirme bien y estar físicamente bien. Cuando me encuentro triste, bailar me da energía.

Mi gran pasión es el mundo de las plantas y juega un papel muy importante en mi vida. Estar conectado con la naturaleza.

¿Cuál es el último libro que has leído o película que has visto?

Hace poco, me leí “El libro que tu cerebro no quiere leer”. Es una obra interesante y diferente porque plantea el paradigma de que muy poco de lo que piensas, es realidad.

Los negocios se basan en…

Confianza mutua. Y la viabilidad económica como factor clave, donde el cómo es importante.