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Todo lo que reluce es plástico: la guerra contra las micropartículas

  1. INTRODUCCIÓN

En los últimos dos años hemos visto como el panorama internacional ha comenzado a dar un paso importante en la misma dirección con respecto al uso de materiales de origen plástico. El sector cosmético nuevamente ha tenido que adaptarse una ruta alternativa, a veces sin tener claro el origen de ésta ni sus implicaciones en contra o a favor del cambio. Ya son múltiples los países que se han sumado a liderar la prohibición de las micropartículas en productos cosméticos y de cuidado personal, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Francia o el Reino Unido. Esta lista aumentará con el paso del tiempo, con crecientes movimientos de apoyo a legislaciones similares en otros países como Australia e incluso España.

El origen del cambio en la percepción legal y del consumidor de los materiales de plástico empleados en los cosméticos se encuentra en su impacto medioambiental. Desde el año 2014, el número de estudios y análisis realizados por parte de grupos científicos y ecologistas ha aumentado enormemente. Todos comparten conclusiones similares, la contaminación marina no es sólo en forma de plásticos visibles. Las partículas de plástico microscópico llegan hasta nuestros mares y océanos, entrando además en las cadenas tróficas y acumulándose en los organismos marinos. La alarma ante un posible desastre ecológico ha saltado.

El primer obstáculo de esta tendencia medioambiental para la industria cosmética se encuentra en la aclaración de los conceptos básicos en torno a estas formas de contaminación.  En muchas ocasiones, es el desconocimiento de los conceptos y alcance de las definiciones lo que resulta en la reacción desmesurada por parte de algunos grupos dentro y fuera del sector cosmético. Siendo más concretos, para saber qué materiales o ingredientes cosméticos se ven involucrados en la polémica, los conceptos tendrían que ser inequívocos.

Parte del problema radica en la falta de un consenso internacional sobre las definiciones de los conceptos clave y una falta de conocimiento sobre cómo los plásticos de diferentes tamaños y propiedades pueden afectar al medio ambiente. Sin embargo, a través de los diferentes estudios y legislaciones, se ha podido empezar a aclarar los diferentes límites y esto ha ayudado a rebajar el pánico inicial. Así, se considera microplástico cualquier partícula de plástico de tamaño inferior a 5mm de diámetro. Este concepto es independiente del origen del mismo, incluyendo residuos plásticos de medio y gran tamaño que se degradan generando estas partículas o los materiales creados directamente con esas dimensiones para uso en el cuidado personal o textil. Sin embargo, este concepto es muy amplio, y no todos los plásticos contribuyen a la acumulación de residuos marinos. De esta forma, se introduce el concepto de micropartículas o microesferas. Por definición, y en esta se encuentra consenso en las legislaciones internacionales, se refiere a una partícula sólida de plástico insoluble en agua inferior o igual a 5mm en cualquier dimensión.

El matiz que diferencia microplásticos de microesferas es discreto pero importante. Radica en su solubilidad en agua. Actualmente no existe indicación de que los microplásticos solubles en agua tengan algún impacto ambiental. La diferencia conceptual es más relevante para la industria de lo que puede parecer a primera vista. Algunos ingredientes de naturaleza polimérica y origen sintético entran dentro de la definición de microplásticos, pero no necesariamente dentro del alcance de lo que supone una microesfera. Han empezado a circular listados de ingredientes cosméticos considerados como microplásticos, creados desde el desconocimiento, que suman confusión en torno a este tema.

  1. IMPLICACIONES LEGALES

Fuera de las implicaciones que tenga a nivel de percepción del consumidor o de las derivaciones comerciales, existe un impacto legal en esta tendencia. La puesta en vigor de legislaciones que prohíban la comercialización de productos que contengan microesferas es una realidad a la que se debe hacer frente. En Estados Unidos, con su modelo legal particular, ha extendido una prohibición a nivel federal. Esta prohibición, que ha entrado en vigor en este año 2017, se extiende a la fabricación y comercialización interestatal de productos con aclarado que contienen microesferas añadidas intencionadamente. No todos los estados del país han ratificado esta prohibición, pero la lista no hará sino aumentar. Canadá también ha aprobado, introduciendo a las microesferas en su listado de sustancias tóxicas.

A nivel europeo, dos países se han desmarcado ya de la mayoría. Francia y Reino Unido han introducido ya textos legales para la prohibición de microesferas. Se podría considerar que estas legislaciones van en contra del acuerdo europeo de no introducir legislación que pueda obstaculizar la libre circulación y comercio de mercancías, pero ha recibido el apoyo mayoritario en ambos países.  Para el Reino Unido, la fecha límite de adaptación se plantea en el 1 de Enero de 2018.

  1. PARA LA INDUSTRIA COSMÉTICA

El sector cosmético tiene como característica y fortaleza su adaptabilidad e innovación. La introducción de estas prohibiciones llega en un momento en el que la industria ya ha comenzado a reaccionar a las noticias sobre la seguridad ambiental de estos materiales. Como expertos en consultoría regulatoria cosmética, en cosmeticsinMind estamos continuamente al día de todos los borradores, comentarios y artículos que van apareciendo sobre este tema.

Hemos observado que; determinadas asociaciones de la industria ya han cuestionado la necesidad de estas legislaciones desde dos puntos de vista. El primero siendo que el sector ya está en plena labor de sustituir estos materiales por alternativas naturales o biodegradables. El segundo, el bajo impacto esperable de la prohibición de la presencia de microesferas en productos cosméticos cuando estos, según los estudios publicados, constituyen menos de un 1% del origen de estos contaminantes en medios acuáticos. Además, el tema no está exento de polémica. Incluso uno de los estudios científicos que se posicionaba como uno de los factores clave para este tipo de legislaciones, ha sido retractado. Este estudio establecía que los peces elegían prioritariamente ingerir las micropartículas y que éstas podrían estar cambiando sus hábitos. Sin embargo, cuando se cuestionó la falta de datos científicos (supuestamente ausentes debido a un fallo electrónico), los autores decidieron rectificar.

Claramente, la responsabilidad legal y ética no siempre van a la par. Sin embargo, el sector cosmético está tomado la causa con la importancia necesaria y ha reaccionado correctamente antes incluso de que existiesen obligaciones legales. El sector cosmético no está en la lista de las industrias más contaminantes en cuanto a microplásticos, pero liderará el movimiento por la protección medioambiental.

CosmeticsinMind seguirá siendo uno de los actores que como expertos en cosmética, colaboren con la empresas del sector para conseguir este objetivo.

Nick Shaw 

International Department en CosmeticsinMind

administracion@cosmeticsinmind.com