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La neurocosmética conecta directamente nuestras emociones con la piel

Uno de los temas de actualidad en cosmética es la conexión entre el cerebro y la dermis. Cada vez son más los artículos científicos que evidencian la conexión entre la piel y el sistema nervioso. Se trata de la cosmética emocional; el uso de la cosmética para lograr el tan ansiado bienestar.

En los tiempos que corren, nos encontramos con generaciones muy distintas: millennials, generación XXI, baby boomer… Targets de mercado muy diferentes que, sin embargo, coinciden en una cosa: todos ellos piensan que vivir no es suficiente, lo que les importa además es tener calidad de vida, confort, bienestar y placer.

De hecho, ¿compramos cosméticos porque funcionan o porque nos hacen sentir bien?

El consumidor quiere verse bien y sentirse mejor. Y es aquí donde entran en juego las emociones, de cómo nos afectan a nivel cutáneo: el estrés psicosocial de la piel.

¿Cómo puede una crema ayudarnos a sentirnos mejor?

Tradicionalmente, los cosméticos son utilizados para mejorar la apariencia de la piel o protegerla. Pero hoy en día existe un nuevo acercamiento, sabemos que a los humanos nos afectan las emociones, y específicamente, las que tienen un impacto adverso en nuestra piel (estrés, tristeza, miedo, cansancio, falta de sueño…). Con la aportación de la neurocosmética los cosméticos no sólo son utilizados para mejorar el aspecto de la piel, sino para incrementar la sensación de nuestro bienestar en general conectando piel y núcleos cerebrales.

La piel es a menudo el espejo de nuestro estado de ánimo mental y emocional. Es el órgano más grande del cuerpo (mide entre 1 y 3 m2) y es receptor de sensaciones a través de estímulos externos directamente conectados con el sistema nervioso central. La conexión entre cerebro y piel a través del circuito neuro-inmune-endocrino es fundamental en las alteraciones cutáneas. La evidencia es clara:

  • Nos sonrojamos en situaciones comprometidas (por una vasodilatación en los capilares).
  • La piel palidece por un susto.
  • En situaciones de estrés aumenta la seborrea, el acné o dermatitis (por una alteración del sistema nervioso y hormonal).

La psico-dermatología, estudia la asociación entre dermatología y psiquiatría. Las células cutáneas son controladas por neurotransmisores del sistema nervioso y sintetizan y liberan neuromediadores que afectan al mismo sistema nervioso. Los neurotransmisores, son moléculas sintetizadas de forma natural en las terminaciones nerviosas, pero también se pueden originar en las células de la piel y del sistema inmune. El reto está en estimular su producción y liberación: “Connected cells for connecting skin”.

El estrés crónico o fatiga, el cansancio y la falta de sueño tienen un impacto inmediato en nuestra piel a causa de una liberación excesiva de hormonas, como puede ser el cortisol, que acaban teniendo un efecto negativo en la piel de muchas maneras distintas. Nuestro sistema inmune queda perturbado, haciendo que la piel sea más vulnerable, causando inflamación, deshidratación o incluso manchas. Aparecen más arrugas, mientras que las ya existentes se profundizan. Hay una pérdida de elasticidad, retraso en la cicatrización, daño en la estructura de la piel y disminución de la función barrera protectora de ésta. En casos severos puede incluso derivar en dermatitis atópica, psoriasis o acné.

Los ingredientes de aplicación en la cosmética emocional son los que actúan sobre el sistema nervioso

La cosmética emocional se puede abarcar desde dos vertientes distintas: por un lado, se trata de fórmulas diseñadas para generar nuevas experiencias sensoriales a través de perfumes, colores, texturas… que afectan los sentidos del tacto, olfato y vista, y, por el otro lado, hablamos de fórmulas con ingredientes psicoactivos que actúan inhibiendo o aumentando la liberación de neuro-mediadores cutáneos. No tienen actividad sistémica. Tienen la capacidad, por vía tópica, de inhibir la liberación de la substancia P (precursora de la reacción inflamatoria) o cortisol, estimulando la liberación de β-endorfinas (relacionada con la vitalidad, luminosidad y regeneración celular). Todo ello contribuye no sólo al bienestar y la sensación subjetiva de placer, sino que también en la mejora del funcionamiento celular cutáneo incrementando su capacidad inmunitaria, su energía y su equilibrio. El resultado es una piel más suave, relajada y protegida.

Nuestra apuesta

Neftis Laboratorios afronta el futuro apostando por la innovación. Nuestra última línea de productos relacionados con la cosmética emocional y neurocosmética apuesta por el uso de un ritual de belleza para lograr el tan ansiado bienestar conectando piel y núcleos cerebrales. Su diseño tiene como fin reforzar la sensación subjetiva de placer y mejorar el funcionamiento celular cutáneo incrementando su capacidad inmunitaria, su energía y su equilibrio.

Esta línea se basa en productos que combinan activos innovadores que regulan la liberación de neuro-mediadores cutáneos (cortisol, endorfinas) con una atractiva experiencia sensorial. El resultado es un estado de paz y tranquilidad óptima que permite lucir una piel más saludable.

Esperança Figuerola
Responsable de I+D Neftis Laboratorios
www.neftislaboratorios.com