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TRANSFORMACION DIGITAL Y ESTRATEGIA EMPRESARIAL

La Transformación Digital (TD) tiene como objetivo la incorporación a la dinámica de la Empresa de las nuevas tecnologías aprovechando las oportunidades que ofrece su  aplicación para mejorar su capacidad competitiva y operativa, diferenciarse respecto a la competencia, adecuarse al mercado y a los nuevos hábitos de consumo, profundizar en el análisis de datos, mejorar y agilizar la toma d decisiones, etc.

Omitir dicha adecuación al mercado, a los nuevos hábitos de consumo y operatividad puede llegar a provocar, a medio plazo, no solo una pérdida de competitividad sino un riesgo para la continuidad empresa.

La TD en la actualidad, está entre los proyectos estratégicos de muchas empresas: algunas manifiestan haberla efectuado, bastantes dicen estar dentro del proceso de ejecución, otras dicen que están planteándose efectuarla y por último solo algunas manifiestan que no tienen previsto efectuar cambios en este sentido.

Según un estudio de la consultora estratégica Roland Berger, alrededor del 38% de las empresas en España cuentan con una estrategia de adaptación digital formalizada.

Según el Informe Perspectivas España 2018 elaborado por la consultora KPMG, 8 de cada 10 empresarios afirman haber puesto ya en marcha programas de digitalización. Gracias a ellos, el 52% dice haber mejorado la relación con los clientes y el 48% asegura que ha logrado reducir costes y mejorar la eficiencia.

Sin embargo, en bastantes ocasiones, cuando una empresa manifiesta haber efectuado o estar efectuando su TD y analizando lo que ha realizado o está implantando, se puede apreciar que se está incurriendo en algunos errores de concepto:

1. Tras efectuar la TD, o cuando se lleva invertido en la misma una considerable cantidad de tiempo y recursos, en bastantes casos, el empresario no percibe los beneficios que la misma ha proporcionado o que los mismos no son proporcionales a los recursos invertidos.
Los puntos clave que afectan a esta situación son:

  • Se debe tener en cuenta que, la TD es una herramienta de soporte a la estrategia de la empresa y no al contrario.
  • En primer lugar, se deben analizar las necesidades de la empresa, definir su estrategia, revisar la misma considerando todos factores del entorno que pueden incidir en la misma y validar que no se ha olvidado ninguno de estos factores
  • Después se deben conocer todas las posibilidades que puede ofrecer la tecnología y elegir las adecuadas valorando el efecto de su aplicación, prescindiendo de las que no se consideren adecuadas valorando el efecto que supone la no aplicación de estas.

Concretamente, una empresa puede tener implantado (incluso bien implantado técnicamente) un CRM, ecommerce, business intelligence,…., herramientas todas ellas en si mismo muy útiles, pero no ser las prioritarias para esa empresa concreta, en función de su idiosincrasia (actividad, estrategia, estructura de recursos humanos,….).

2. En la fase de implantación, un problema habitual, son desviaciones muy significativas tanto temporales como económicas.
Los puntos clave que afectan a esta segunda situación son:

  • Se debe seleccionar al director de proyecto adecuado, que debería ser independiente de cualquier implantador tecnológico, pero teniendo conocimiento de estos y experiencia en gestionar sus servicios.
  • Posiblemente se debe pensar en un director externo a la Organización dado que probablemente, una persona interna no tendrá la disponibilidad suficiente para atender a sus funciones habituales además del proyecto y tampoco la experiencia concreta en implantaciones de este tipo.
  • Se debe establecer un Plan Director del Proyecto que contemple de forma exhaustiva todos los puntos a considerar y su correspondiente valoración temporal y económica

3. Por último, incluso en el supuesto de contar con los sistemas adecuados y debidamente implantados desde el punto de vista técnico, puede darse el caso de que dicho sistema no ofrezca los frutos esperados: no se debe olvidar que en cualquier transformación en una empresa debe ser acompañada por las personas.
Los puntos clave que afectan a esta última situación son:

  • Formación de todos los usuarios de los nuevos sistemas
  • Gestionar el cambio

En síntesis, el libro de ruta de una TD, para tener garantías de éxito y ser una inversión rentable para la empresa, debe contemplar:

1.- Antes de iniciarse:
– Revisión del plan estratégico contrastando si este contempla todos los factores que pueden influir en el mismo
– Conocer todas las herramientas digitales disponibles y que ventajas aporta su implantación.
– Elegir las acciones a emprender en función de su prioridad y rentabilidad (ROI).

2.- Para llevar a cabo la implantación:
– Seleccionar a un Director de Proyecto adecuado
– Seleccionar el / los partners tecnológicos
– Establecer y efectuar el seguimiento del planning temporal y presupuesto.

3.- Al entrar en explotación:
– Asegurar que la empresa ha adquirido “Cultura Digital”, basada en la Formación y en la Gestión del Cambio.

El diagrama de bloques adjunto refleja de forma esquemática el proceso que hemos descrito

Humberto Andrés Sanz

HAndS-on I.M.& C., S.L.