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LA MÁQUINA QUE CREA COLÁGENO SOBRE DEMANDA

En su persecución del rejuvenecimiento cutáneo, la industria de la estética ha ido elaborando un glosario de conceptos clave a divulgar: colágeno, elastina, ácido hialurónico… son términos que manejan desde los responsables de I + D hasta los usuarios. No en vano son algunas de las principales responsables de las propiedades fisiológicas y mecánicas de nuestra piel y, en consecuencia, la diana de la mayoría de tratamientos antienvejecimiento, entre ellos los tratamientos de láser fraccional.

A diferencia de los tratamientos láser desarrollados durante la década de los 90 y principios del 2000, en los que se aplica luz sobre toda la superficie de la piel, el láser fraccional proyecta matrices de microhaces de máximo 100µm, separados en mayor o menor medida, pero garantizando que siempre quede como mínimo un 50% de piel sin tratar. La presencia de este tejido sano acelera la recuperación post-tratamiento mientras que las zonas irradiadas por el láser desencadenan procesos inflamatorios y regenerativos que conducen a una reducción significativa de las arrugas y una clara mejora de la textura, tono y brillo de la piel.

Existen dos modalidades de láser fraccional: la ablativa y la no ablativa. En la primera, los microhaces de láser calientan el tejido irradiado por encima de los 300ºC, provocando su evaporación y dejando en su lugar una perforación en la piel que se sella a las 6 horas y que cicatriza sin dejar marca. Es un tratamiento agresivo con excelentes resultados que se lleva a cabo una sola vez y el tiempo de recuperación es de 3 a 4 semanas.

En la segunda modalidad, el tejido se calienta hasta los 100ºC, causando necrosis tisular pero con permanencia in situ del tejido, por lo que el tiempo de recuperación y el resultado son menores, pero se puede repetir el tratamiento cada 4 semanas. Tras unas 6 sesiones se pueden alcanzar resultados cercanos a los del método ablativo.

Figura 1: Esquema Ilustrativo de las diferencias en entre Láser Fraccional Ablativo y No Ablativo.

Pese a que podemos comparar la eficacia de ambos tratamientos a nivel visual, tanto en el láser como en la cosmética resulta muy difícil y costoso poder cuantificar el colágeno y elastina presente en la piel de sujetos vivos. Por ello se recurre a métodos indirectos que aportan una información semicuantitativa (es decir, permite establecer si ha habido un aumento o un decremento de matriz extracelular, pero no puede establecer los incrementos individuales de estas moléculas) o directamente se limitan a evaluar el efecto infiriendo la causa, por ejemplo: disminución de arrugas, incremento de firmeza, incremento de volumen…

Recientemente, ha aparecido una técnica óptica capaz de visualizar y cuantificar el colágeno y elastina de la dermis reticular in vivo y que abre una ventana de esperanza a poder conocer de forma mucho más pormenorizada el impacto de un producto o tratamiento en la piel: la Microscopía Multifotón.

Investigadores de un proyecto germano-danés presentaron en el último congreso de la Sociedad Americana de Láser en Medicina y Cirugía (ASLMS) un trabajo en el que cuantificaron el colágeno y elastina de 20 sujetos que se sometieron a un tratamiento de láser fraccional ablativo y de otros 20 a 4 sesiones de láser fraccional no ablativo. Los resultados fueron sorprendentes.

Después y Antes de 1 sesión de Láser Fraccional Ablativo para arrugas, textura y tono.

Si bien visualmente la reducción de los relieves cutáneos (arrugas, surcos, poros…) y la mejora de la textura y pigmentación eran equivalentes, las cantidades de colágeno y elastina de nueva síntesis alcanzadas al final del proceso eran diferentes para ambos tratamientos. Los pacientes que se sometieron al tratamiento de láser fraccional ablativo produjeron mayores cantidades de colágeno que los del grupo de láser no ablativo e inversamente, estos últimos, obtuvieron mayores cantidades de elastina que los del primer grupo.

Lo que permite llegar a conclusiones fascinantes:

  1. Dos resultados visualmente similares pueden ser funcionalmente distintos, por tanto es necesario acudir a nuevos criterios de valoración del éxito de un cosmético o tratamiento.
  2. Dado que tanto el colágeno como la elastina son necesarios, nuevos protocolos de tratamiento combinados son requeridos.
  3. Ya disponíamos de máquinas capaces de generar ambas moléculas en nuestra piel prácticamente sobre demanda.

Serán necesarios más estudios para determinar qué proporciones de láser ablativo y no ablativo hay que aplicar y en que secuencias o sesiones, establecer patrones que correlacionen las dosis de energía con la cantidad de síntesis de cada molécula y obtener de todo ello un conocimiento mucho más profundo de los mecanismos biológicos detrás de estos procesos. Dicho conocimiento no solo redundará en una nueva ola de tratamientos láser visual y funcionalmente mejorados sino también en las futuras generaciones de cosméticos que buscarán complementarlos y emularlos.

En un futuro post expondremos algunos desarrollos emergentes que ya se inspiran de algunos de estos nuevos hallazgos y enfoques.

Gabriel Buendía Bordera
Director Científico-Técnico en Instituto de Fotomedicina
gbb@institutodefotomedicina.com