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La encapsulación en cosmética ¿seguir con lo mismo o diferenciarse?

Este primer artículo va dirigido a empresas encapsuladoras que tienen el objetivo de crear principios activos mejores, más estables, más eficaces y más únicos sensorialmente, que les permitan diferenciarse de sus competidores.

El sector cosmético, como todo en esta vida, está bajo un cambio continuo y lo que atraía al consumidor ayer, puede que hoy ya se esté quedando desfasado y mañana pierda su valor. No podemos relajarnos (sin que ello afecte nuestra competitividad).

Todos podemos estar de acuerdo en que de los aspectos que más preocupan a las marcas cosméticas, la estabilidad, eficacia y seguridad de sus fórmulas se encuentran en lo más alto de la pirámide. Como es de prever, estos tres aspectos están estrechamente vinculados con los ingredientes activos que contienen dichas fórmulas, pues en la mayoría de casos los ingredientes activos deberán ser estables en el tiempo de almacenado, para así asegurar su eficacia y seguridad en el consumidor. A todos nos ha ocurrido alguna vez el comprar un producto y que no huela bien, tenga una textura desagradable, esté separado en distintas fases o tenga un color cambiante con el tiempo.
Vayamos al grano. Hemos llegado a este punto en el que es necesario hablar ‘de lo nuestro’. Sí, la encapsulación. En este artículo nos gustaría presentar problemas con los que formuladores cosméticos se encuentran y explicar cómo solucionarlos mediante el uso de nuevas tecnologías de encapsulación. Desafortunadamente, la encapsulación aún es un concepto bastante desconocido para muchas personas del área cosmética y creemos que desde nuestra posición de expertos en la materia, valía la pena invertir parte de nuestro tiempo en crear un documento que, por encima de todo, informe.

¿Qué es un encapsulación cosmética? Es la técnica o proceso físico-químico por la que un activo cosmético se protege mediante la deposición a su alrededor de una pared liposomal o polimérica que lo aísla de su entorno y además permite su liberación controlada y sostenida en función de factores externos. Dándole así nuevas propiedades sensoriales y físico-químicas.

Este primer artículo está encarado desde el punto de vista del encapsulador. Entre los aspectos clave que un productor de encapsulados debe tener en cuenta para llevar un microencapsulado o nanoencapsulado al mercado a gran escala están:

Reproducibilidad: Es clave que el encapsulado sea repetible y reproducible tanto en el laboratorio como en la planta de producción para así poder certificar su calidad y asegurar su presencia en el mercado a largo término.

Compatibilidad: Antes de utilizar un encapsulado es necesario asegurarse de su compatibilidad con la fórmula cosmética donde se va a añadir. De lo contrario podríamos encontrarnos con problemas de separación de fases con el tiempo. De la misma forma debemos tener en cuenta que los procesos de formulación e industriales estándares deben ser comprobados y en según que caso adaptados a las nuevas tecnologías para asegurar su validez. Por ejemplo, cuando se trabaja con microencapsulados es importante no utilizar técnicas de homogeneización y agitado cortantes (tipo ultraturrax y cowles) pues estas podrían dañar las microcápsulas antes de tiempo. Si por el contrario utilizamos nanoencapsulados para proteger activos cosméticos, muy probablemente estos sí resistan técnicas de homogeneización como ultraturrax y/o cowles.

Estabilidad: Una de las razones principales por las que se utilizan sistemas de encapsulación, tanto mili, micro como nano, es para aumentar la estabilidad de activos que 1) Se degradan fácilmente por la acción del calor, luz, humedad 2) Se evaporan fácilmente, como fragancias o aceites esenciales 3) Se oxidan fácilmente como antioxidantes 4) Precipitan/floculan en contacto con otros ingredientes. Y estos fenómenos de inestabilización tanto pueden ocurrir durante el almacenado como en el proceso productivo del formulado cosmético.

Liberación: La protección de activos cosméticos mediante encapsulación tendría poco sentido si no fuésemos capaces de liberar el activo en el momento adecuado para que llevase a cabo su función. Así pues, es crucial que nuestro sistema de liberación lleve a cabo su función de forma premeditada. Es decir que libere su contenido mediante fricción, secado, degradación enzimática, etc.

Seguridad: Últimamente, con la irrupción de las nanotecnologías, se ha producido una euforia y depresión general a partes iguales. Las promesas y bondades de la nanoencapsulación se ven a menudo enturbiadas por el miedo a posibles toxicidades por bioacumulación. La mejor forma de abrirse a las nuevas tendencias y superar los miedos a lo desconocido es el estudio, documentación y comprobación mediante estudios de toxicidad. De esta forma tanto productores como compradores podrán trabajar de forma más rentable y segura. La naturaleza está llena de microencapsulados (células, bacterias, emulsiones naturales) y nanoencapsulados (orgánulos celulares, viruses, spray oceánico), por qué no crearlos nosotros mismos de forma responsable para mejorar nuestro día a día.

Regulatoria: De cara a poder explotar comercialmente un encapsulado, deberemos asegurar que los ingredientes que lo configuran están ya introducidos en el mercado donde se va a comercializar. Es importante ser transparente en cuanto a no solo los ingredientes principales sino también las trazas de monómeros, catalizadores, etc. usados durante el proceso productivo. En función de sus porcentajes la FDA, REACH, IECIC o la agencia regulatoria en cuestión dictará cómo declararlos en el etiquetado cosmético.

Sostenibilidad: Este es un aspecto que a menudo se sobreentiende o se pasa por alto a la hora de llevar un encapsulado al mercado y que debería ser factor clave para producir un cambio positivo en nuestro planeta. Es importante ser consciente de la biodegradabilidad del sistema de encapsulación, la cantidad de moléculas inertes que van a acabar inevitablemente en el mar, si se utilizan disolventes orgánicos durante el proceso productivo y si se reutilizan posteriormente o no. Todos estos aspectos deberían tenerse en cuenta por parte de empresas cosméticas antes de adquirir un u otro encapsulado.

Costes de producción: No se puede olvidar que aunque el sector cosmético está en pleno crecimiento, sobre todo en mercados emergentes, los costes de nuevos productos de partida encapsulados nunca podrán ser más caros de lo que una empresa cosmética está dispuesta a pagar por ellos. Es decir el coste productivo de un encapsulado debe ser relativamente económico para poder comercializarlo globalmente y adaptar los márgenes de beneficio en función del mercado y el target del consumidor final.

Aspectos menos tangibles (pero claves): Hay que tener en cuenta que cuando lanzamos un nuevo encapsulado al mercado, este va a tener unos gastos asociados no solo de producción sino también de marketing, comercialización, educación del consumidor (ya sea empresa o usuario) y sobrecostes y reducción de márgenes por acuerdos de distribución.


Vídeo 1. Ejemplo de las ventajas y características técnicas de un encapsulado de retinol (CapsuretinolTM UHC) de Ecopol Tech

Pau Rocas Alonso
Head Of Business Development de Ecopol Tech
www.ecopoltech.com